La música: ¿Quién quiere vivir sin ella?

La música siempre ha sido una parte importante de mi vida, ya que desde la más temprana edad puedo recordar que la música clásica suena constantemente en nuestra casa. Papá tenía un montón de 78s y un reproductor eléctrico que requería frecuentes cambios de agujas.

De niños, solíamos dar recitales de canto – ¡especialmente en Navidad! Estoy agradecido por la exposición que nuestros padres nos dieron a la música – aunque papá era un poco soltero cuando, a finales de los 50 mi hermano Kenneth, compró en casa una grabación de un nuevo cantante de rock-n-roll llamado Buddy Holly Creo que papá pensó que no era música adecuada y que el disco no podía estar a la altura de sus grabaciones de Beethoven o Mozart!!

El príncipe roto

Él solía tener constantes discusiones con Kenneth acerca de tocarlas en su radiograma. Y en cuanto a los discos de los Beatles y los Rolling Stones que quería tocar unos años después – ¡¡sin comentarios!!

Mis dos hermanos fueron enseñados a tocar música clásica en el piano por nuestra tía Win. Para mí, era 1962 y estaba demasiado interesado en el nuevo roadster MGB de mi tío Frank para concentrarme, ¡intenta como mi madre a animarme!

Mi hermano mayor, Robert, resultó ser un músico muy consumado, tocando el corno francés profesionalmente durante muchos años. Kenneth, mi otro hermano, en los últimos años, compraba todas sus cervezas en el bar NAFFI, tocando canciones cuando teníamos una sesión.

Después de que me fui de casa y me uní a las Fuerzas Armadas Británicas, tengo que decir que mis compañeros no estaban muy contentos de que Grieg se tocara en el cuartel. El mismo problema que tenía mi padre, una música diferente. Así que tuve que usar auriculares para escucharlo. Pero cuando apareció “The Who” – ahora, esa era una historia diferente – ¡entonces solíamos meternos en problemas con el Sargento de guardia por poner la música demasiado alta!

La esfera del tiempo

De todos modos, con los años, he desarrollado una pasión por todo tipo de música y mi colección de discos de vinilo ha crecido hasta incluir desde Amadeus Mozart hasta Led Zeppelin. Pero, supongo que si tuviera que elegir una sola pieza musical para llevarla a esa isla desierta tendría que ser:

El Concierto para Clarinete y Orquesta No1 en Fa Menor de Mozart, Op 73

Mi grabación favorita de esta extraordinaria pieza: (¡sólo una de varias!)

Deutshe Grammophon 136550 SLPEM (estéreo – 1968) Karl Leister, Clarinete, Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Rafael Kubelik.

Posted in: Música